Aqua de Mar

100% Agua de mar, captada en pleno Parque Natural Cabo de Gata, lugar donde la sometemos a distintos filtrados en frío, respetando todas sus cualidades y bondades.

Es 100% agua de mar, captada en pleno Parque Natural Cabo de Gata, lugar donde la someteremos a distintos filtrados en frío, respetando todas sus cualidades y bondades.

La envasamos posteriormente en una amplia gama y formatos para hacerla llegar de forma cómoda al consumidor interesado por su salud y alimentación.

Debes saber que…

Esta agua ha sido microfiltrada en frío para eliminar toda la materia orgánica aportando todos los minerales naturales contenidos en la tabla periódica.

Envases sin Bisfenol A, sin Ftalatos y libres de metales pesados

Aqua de Mar
  • Descripción

  • Beneficios

  • Detalles y composición

Es 100% agua de mar, captada en pleno Parque Natural Cabo de Gata, lugar donde la someteremos a distintos filtrados en frío, respetando todas sus cualidades y bondades.

La envasamos posteriormente en una amplia gama y formatos para hacerla llegar de forma cómoda al consumidor interesado por su salud y alimentación.

No hemos descubierto el mar. El descubrimiento que nos mueve es el de los múltiples métodos de ADULTERACIÓN DE LOS ALIMENTOS, que ha alarmado a muchos y ha generado una honda preocupación en capas cada vez más amplias de la sociedad. Los procesos de obtención, almacenamiento y distribución de los alimentos hasta que llegan al consumidor, los alejan cada vez más de su forma natural.

Y entre los “alimentos” adulterados, la SAL se lleva la palma. Y no por malas praxis de los industriales del ramo, sino por imperativo legal, como ocurre con la leche y con tantos otros productos. Del mismo modo que algún día alguien descubrirá el ordeño en vivo y en directo para conseguir leche de verdad, así también el mercado se ha alegrado de que se le haya ocurrido a alguien subsanar los graves problemas alimentarios a que da lugar la regulación del mercado de la sal, recurriendo directamente a su fuente: al AGUA DE MAR.

Lo que hacemos en realidad al ofrecerle al mercado agua de mar, es renunciar a una sal que ha llegado al final de su recorrido en un refinado y una “purificación” que acaban finalmente en gravísima adulteración. Efectivamente, cuando la sal (muy especialmente la que emplea la industria alimentaria) se ha alejado tanto de lo que le corresponde ser por naturaleza, no queda ya más alternativa que poner a disposición del consumidor la fuente de la sal: la mejor y la más genuina, el agua de mar.

Porque si la humanidad, desde mucho antes de andar erguida, optó por el agua de mar desecada en las concavidades de los altos acantilados, fue porque ése era el residuo seco de la mejor de todas las aguas: la única criadora de vida y cargada consecuentemente de vida. Pero con una particularidad: la sal, por ser algo tan universalmente excelente, fue convertida en moneda, abundante para los ricos y escasa para los pobres. Por fortuna quedó para éstos el agua de mar, imposible de moneterizar.

Ese residuo mineral del agua de mar fue tan apreciado… hasta ayer mismo, porque era el complemento perfecto de una dieta que adolecía de escasez de minerales. Ahí estuvo desde el primer momento y sigue estando hoy el PALADAR para dar fe de que ése era y es el complemento perfecto de nuestra alimentación.

Pero no sólo dejó de serlo (desde hace apenas 60 años por el progreso industrial del refinado), sino que se convirtió en el enemigo número 1 de nuestra salud. Y es ahí donde estamos. Por eso se ha puesto en marcha de forma ya imparable el retorno al agua de mar, como cuando Gandhi lideró la Marcha de la Sal: fue salir huyendo de la sal (el instrumento de la dominación) para ir a refugiarse en el agua de mar, que fue para ellos la palanca de la libertad. Fue realmente la Marcha del Agua de Mar.